![]() |
||
Desde los portales...
|
El Naufragio de la Iglesia La Iglesia tiene que estar en el “mundo” de la misma manera que está el pez en el agua. La única diferencia es que aunque la iglesia está en el mundo no es del mundo. Desafortunadamente, el impacto que ha ejercido el mundo en muchos aspectos, incluyendo el político, ha sido tan grande y negativo, que el navío ha comenzado a hacer agua corriendo el peligro de sumergirse. La Iglesia como institución fue llamada a influenciar al mundo, y sucedió lo contrario. Es como el cuento del muchachito que compró un canario y se deleitaba con sus cantos armoniosos. Al tiempo quiso comprarle una compañía al solitario canario, y adquirió un periquito. Al niño se lle ocurrió la brillante idea de echar el perico en la misma jaula con el canario. Pensó: “Wow, ahora el canario me lo enseña a cantar”. ¿Qué sucedió? Que tuvo al final, totalmente deconcertado, reconocer que el periquito nunca pudo cantar como el canario, pero si el canario ya sonaba como el periquito. ¿Si nosotros como embajadores de Cristo en la tierra apenas podemos permanecer a flote y ser consistentes ante la enorme presión que ejerce el mundo sobre la iglesia, de dónde vamos a sacar fuerzas para rescatar a una sociedad que se hunde a nuestro derredor? Hace un tiempo atrás, los encuestadores Gallup en los Estados Unidos revelaron los resulltados de unos estudios que sacan a la luz unas corrientes de pensamientos totalmente conflictivos. Mientras la “religión” continua avanzando en la sociedad, así también lo hace la criminalidad y la inmoralidad. El finado George Gallup decía que eso se constituía en una paradoja gigantesca, o sea, el hecho de que la religión mostrara un claro crecimiento, mientras que la descomposición moral de la nación tambien crecía a pasos agigantados. Gallup, en una ocasión en que le hablaba a líderes religiosos, les decía a estos que las encestan mostraban que no hay mucha diferencia, entre el comportamiento ético de un miembro de iglesia y la de un individuo sin religión. Existían, según los datos, los mismos niveles de mentira, engaño y robo en ambos grupos. Hermanos, esa es una senda acusión al cristianismo moderno. Vemos desconcertados que cada vez que surge un “issue” nuevo, los teólogos protestantes salen corriendo a “reestudiar” la Biblia para ver como la acomodan a las “nuevas” corrientes modernas. Los activistas y los medios dicen que no hay diferencias alguna entre los sexos, y los seudoteólogos modernos “descubren” que la Biblia dice eso. Cuando los grupos homosexuales dicen que la Biblia no condena la homosexualidad, salen corriendo los seudoteólogos y producen la teología homosexual alegando que durante años y siglos se malinterpreto lo dicho por el Apóstol Pablo. O sencillamente, otros más liberales, declaran a Pablo un homofóbico. Lo mismo ocurre en el área del marxismo, llegaron con la teología de la liberación. No estamos diciendo con lo anterior el que no se deba reestudiar la Biblia en busca de su relevancia sobre algunos asuntos, pero hay algo sumamente sospechoso en un protestantismo histórico que quiere cambiar la posición de sus velas cada vez que sopla el viento. Si acomodamos las Escrituras con el deseo de congraciarnos con el mundo, o por ganar o mantener popularidad y “respetabilidad”, entonces la iglesia no tiene nada que decirle a esta generación. Se quedó sin mensaje de clase alguna. La Responsabilidad de la IglesiaEn la actualidad está muy de moda escharles las culpas de todo lo que esta ocurriendo al Supremo Federal, a los humanistas, a la ACLU y a las feministas radicals. Y aunque cada uno de estos grupos tienen su cuota de responsabilidad en lo que ha ocurrido en los últimos 30 años, existe la realidad de que las cosas negativas persisten porque las gentes las toleran. Cuando uno ve como algunos de estos grupos se levantan cada vez más recalcitrantes en contra de la iglesia y de sus libertades de expresar sus puntos de vista religioso, a veces, no puedo evitar pensar que Dios los está usando para juzgar a la propia iglesia. Paradójicamente, tal vez la iglesia no esté sufriendo tanto por los pecados del mundo, como el mundo está sufriendo por los pecados de la iglesia. El pecado no confesado trae consecuencias. Creo que la iglesia actual está siendo disciplina por Dios, sin que esta ni siquiera se de cuenta. Si esto no fuera cierto, ¿cómo nos explicamos tantos pecados sexuales y divorcios, tanto en el mundo, como dentro de la propia iglesia? La Biblia dice que Dios abandonaba a Israel cuando estos se tornaban hacia el pecado; “y se encenderá mi furor contra él en aquel día; y los abandonaré, y esconderé de ellos mi rostro, y serán consumidos; y vendrán sobre ellos muchos males y angustias, y dirán en aquel día: ¿No me han venido estos males por que no está mi Dios en medio de mí?" ( Deuteronomio 31:17 ). Luego de Dios advertirle a los israelitas acerca de hambrunas, guerras y enfermedades, predijo que iba a haber un rompimiento en la familia que le causaría un gran dolor a los padres: “cuando sus hijos e hijas serán entregados a otro pueblo” ( Deuteronomio 28:32 ). Aunque en forma diferente, la misma cosa ocurre en América y en el Puerto Rico actual. Las estadísticas revelan desde hace un par de décadas, que la mitad de todos los nacidos, vivirán con uno de los dos padres. Las cicatrices emocionales que le son dejadas a estos niños les serán pasadas a la próxima generación. Amargura, odio y rechazo –estas y otras más- serán el legado de nuestros pecados. De igual forma, el juicio de Dios incluía una intensificación de desórdenes mentales, cuando la Biblia dice que la desobediencia y el tornarle la espalda a Dios les traería e ellos “corazón temeroso”, “desfallecimiento de ojos” y “tristeza de alma” ( Deuteronomio 28:65 ). La versión moderna lo traduce a un idioma más fácil de entender, veamos: “…. sino que Jehová pondrá cobardía en tu corazón, y quedarás en tinieblas con el cuerpo gastado por la tristeza y el temor….. tu vida penderá de un hilo ….. vivirás noche y día lleno de temor…. estarás rodeado de temor y el miedo se adueñará de tu corazón” Deuteronomio 28: 65-67. Aunque estas palabras les fueron dadas al pueblo de Israel, son según el contexto las consecuencias de la desobediencia. Dios tiene un solo estándar de castigar el pecado. Estos juicios de Dios le vienen encima a los hombres, cuando estos dejan de confiar en la sabiduría de lo alto y escogen creer en la suya propia. ¿Por qué perdemos las batallas?A los historiadores se les hace bien difícil el trazar las causas y efectos de los hechos de la historia de la iglesia. No pueden decir con certeza el por qué la iglesia pasa por un periódo de persecución en una era, y en la próxima experimenta paz relativa con mucha influencia y autoridad política. Pero hay una historia en el Antiguo Testamento que prueba que el hombre natural no es capaz de encontrar las raíces de nuestros males. Esta historia, ademas, nos muestra las consecuencias del pecado. Vamos a analizar juntos un problema: supongamos que somos los responsables de una campaña militar y perdemos una batalla decisiva. ¿Qué buscaríamos para analizar esa derrota? Probablemente podríamos encontrar que la causa fue el que no teníamos los suficientes hombres, o que tal vez no usamos las estrategias correctas, o tal vez podría ser que el equipo militar no era lo suficientemente moderno, o estaba averiado. Pero increíblemente, ninguna de estas razones estaban presente en la derrota que encontramos reseñada en el libro de Josué, en su capítulo siete. Dios dijo que la causa de la derrota fue el hurto que cometió un solo hombre. ¿Qué análisis loco, verdad? ¿Qué posible relación podría haber entre el robo de unos objetos y una derrota en el campo de batalla? Humanamente hablando no podía existir una relación discernible entre un robo y una derrota, entre la desobediencia de un hombre y la muerte de otros treinta y seis. La lección que podemos aprender de este pasaje es que no podemos controlar las consecuencias del pecado. Dios opera fuera de las relaciones de causa y efecto normales. El hombre en cuestión, Acán, codició y luego hurtó. Toleró el primer pecado y luego tuvo que incurrir en el próximo. No se puede ser victorioso en un área de la vida y tolerar el pecado en otra. El que quiere vivir así debe saber que las consecuencias del pecado son siempre seguras e impredecibles. Pero hay algo más en la historia de Josué 7. En el verso 11 se nos dice: “pero los hijos de Israel cometieron una prevaricación en cuanto al anatema..”. Si nosotros hubieramos estado alli seguramente hubiésemos dicho que eso era injusto. Hubiéramos dicho: “Ven aca, yo no estuve envuelto en ese robo. Porque Dios nos castiga a todos por el pecado de uno”. Humanamente hablando eso no tiene lógica de clase alguna. Pero querramos nosotros o no, Dios ha ordenado que haya solidaridad entre su gente. Eso a mi me dice algo: si Dios enjuicia su iglesia, que es una, nos vamos todos embollao’s. Ese es el principio de culpa compartida. Pablo nos dice que cuando una parte del cuerpo sufre, todo el cuerpo sufre con él. Y de la misma manera cuando un miembro del cuerpo peca, todo el cuerpo es afectado. La vida espiritual de un creyente afecta a todo el Cuerpo de Cristo. Ejemplos de esto los vemos en las caídas de un Jim Bakker, evangelista televisivo en los Estados Unidos. Pecó y por su solo pecado se afectaron las finanzas de todos los ministerios televisivos. Jimmy Schaeward peca y se afecta todo su ministerio y empleados. Su imperio economico se fue al suelo y con el se fueron las decenas y centenares de empleados que colaboraban en su ministerio. Lo mismo ha ocurrido con personas de alto relieve en el mundo religioso en Puerto Rico, pecaron y se afecto todo el cuerpo. Los medios de comunicación hacen un “field day” con eso. O nosotros como cristianos somos de una gran bendición al Cuerpo, o estamos siendo una carga de muerte que alguien más tiene que cargar. Cuando Dios instruye a Josué a encontrar al culpable, Acán no confeso su pecado inmediatamente, sino que esperó a que lo coonfrontaran. El miedo y la vergüenza que trae el pecado le hizo encubrir el mismo hasta el último momento. Cada minuto de miseria era más atractivo para él, que la vergüenza de ser expuesto. Cuando finalmente fue juzgado, fue apedreado con todos los miembros de su familia, posiblemente porque cooperaron con él, escondiendo el mal. Si la Iglesia quiere vivir en victoria y ser parte del gran avivamiento, es tiempo de que comienze a descubrir sus propios Acánes. Tiene que arrepentirse de sus muchos pecados y tornarse nuevamente a Dios. Solo así podremos ser útiles en las manos de Dios. Artículo:
|
Quién está en línea
Actualmente hay 0 usuarios y 1 invitado en línea.
|