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Desde los portales...
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Pedofília: Sexo con Niños, La Ultima Frontera Moral La pasada semana no salimos de nuestro asombro cuando vimos a la Cámara de Representantes federal aprobar la Ley de Crímenes de Odio y rehusarse a eliminar la pedofília de entre las conductas que iban a ser protegidas por esta ley. La sorpresa fue mayor cuando vimos a nuestro Comisionado Residente Pedro Pierluisi, no solo votar a favor de la Ley de Crímenes de Odio, cuando en entrevistas en iglesias durante su campaña electoral del 2008 dijo otra cosa. Mucho mAs sorprendente verlo votar en contra de una enmienda ofrecida por uno de los representantes republicanos que pidió que se sacara a la pedofília de las conductas protegidas. También Pierluisi le votó en contra a otra enmienda que hubiera prohibido que se acusaran criminalmente a personas por citar versos de libros como la Biblia, el Corán y el . ¿Quién hubiera pensado que el Congreso de los Estados Unidos se hubies atrevido a proteger tamaña atrocidad como lo es la pedofilia. Pero no es de sorprenderse. Ya hace años viene una campaña corriendo a favor de todas estas filias e ismos. Hace mucho tiempo atrás denunciando el cómo profesores y escritores venían aprestándose a destruir el último tabú de la sociedad conservadora. Hace un tiempo atrás, en un curso diseñado para socavar “las nociones preconcebidas de lo que es un niño”, Carl Wittman en su libro titulado “Out of the Closets” ( Fuera de los Closets ), de la publicadora de la Universidad de Nueva Cork, exclamó: “Enfrentemos esto, cuerpos bellos y jóvenes, son atributos fantásticos”. El texto, parte de los nuevos cursos universitarios sobre ‘estudios gays y lésbicos’ señalaba: “Los ninos pueden cuidarse a sí mismos, y son seres sexuales mucho antes de lo que nos gustaría admitir. Aquellos de nosotros que comenzamos en esto ( la homosexualidad ) en nuestra temprana adolescencia lo sabemos, y lo hicimos y no fuimos engañados por viejos verdes”. Entre los libros que se están usando en salones de clases, “Fuera de los Closets”, no es el único que promueve la pedofília ( atracción sexual de adultos a menores que no han alcanzado la pubertad ). Un crecido número de intelectuales y obras “literarias bien documentadas”, proclaman ya abiertamente que la edad para tener sexo es uno de los tabúes antiguos que hay que, y lea bien lo próximo, hay que desmantelar y que las relaciones sexuales entre adultos y ninos son saludables y deben de ser aceptadas. “Las leyes que hablan de edades para consentir, son leyes por las que debemos de luchar para que sean eliminadas”, afirma Gerald Hannon en su ensayo titulado: “Jóvenes Homosexuales y las Leyes de Consentimiento”. Añade además: “esta lucha debe de envolver las energías y los talentos de los propios jóvenes”. Este enseyo de Hannon fue publicado en otro texto de la Universidad de Nueva Cork, llamado “Lavender Culture”, que contenía otro artículo promocionando la pedofília. Hannon exhorta a sus lectores a “proselitizar” y a alcanzar a la gente jóven con el mensaje de que la homosexualidad es buena, que no es ni una enfermedad, ni un pecado y que los jóvenes deben de abandonar sus familia tan pronto puedan y organizarse con otras personas homosexuales. Añadió en su exhortación al proselitismo que si no “lo hacemos ahora, sus familias lo harán y el resultado sería una generación de homosexuales que tendrían que esperar cumplir 20 años, para poder realmente comenzar a vivir”. Habiendo ya ganado en muchos lugares el que se acepte como válido el homosexualismo, el adulterio, el tranvestismo y otros tipos de comportamiento sexual, que en un momento dado fueron considerados perversiones, ahora muchos de estos activistas sexuales ponen su mirada en lo que ellos visualizan como la última frontera moral: la pedofília. En el primer ensayo de “The Lesbian and Gay Studies Reader” ( El Manual de Estudios Gay y Lesbiano ), posiblemente uno de los textos más leídos del genero de estudios homosexuales, la conocida antropóloga feminista Gayle Rubin, escribe: “Al igual que los homosexuales y los comunistas de la década de los 50’s, loa amantes de los niños son tan estigmatizados que les resulta difícil encontrar personas que defiendan sus libertades civiles, mucho menos su orientación erótica. Como consecuencia, autoridades policiacas locales han hecho fiesta con ellos. Tanto el FBI, como los inspectores postales se han unido para construir un aparato cuyo único fin es limpiar de la comunidad a hombres que aman jóvenes menores de edad. Posiblemente en alrededor de 20 años, cuando se disipe el humo, será más fácil mostrar que estos hombres han sido víctimas de un salvajismo y una no merecida cacería de brujas. Muchas personas se sentirán avergonzadas de haberse prestado a colaborar con esta persecución, pero será ya muy tarde para hacerle bien a aquellos hombres que tuvieron que pasar sus vidas en prisión”. Hermanos y amigos que leen esta columna, muchos de estos textos con este tipo de barbaridad se ofrecen y se describen en los prontuarios de clases ofrecidas por prestigiosas universidades como Princenton, Darmouth y Cornell. Pat Califa, en un debate conocido como “Public Sex” ( Sexo Público ) le echa la culpa a los padres de velar por sus hijos cuando afirma: “La esquizofrenia cultural inducida, permite y ofrece la oportunidad a los padres a dar discursos sentimentales acerca de la inocencia de la niñez y de la felicidad de los años pasados sin las preocupaciones de la lujuria carnal –terminando estos exhaustos de estar velando las vidas sexuales de sus hijos”. Luego le añade: “Los niños son célibes porque sus padres previenen que ellos jueguen ( sexualmente ) con otros ninos pequeños o con adultos”. En años recientes se ha dado la dinámica de profesores enviando a estudiantes a exponerse a estas conductas, y de otros que son enviados a unirse a protestas y causas para darle una nota por eso. En un ambiente en donde a los estudiantes se les enseña qué pensar, en vez de cómo pensar, no es de sorprenderse el que a personas para poder graduarse se les pidan que se expongan y lean obligatoriamente unos manifiestos que alaben “la virtud de las relaciones sexuales entre adultos y niños”. Con la proliferación de lecturas asignadas y a veces hasta producidas por grupos radicales como NAMBLA ( North American Man Boy Love Association ), la Asociación Americana de Amor entre Hombres y Ninos, muchos se preguntan: ¿Quedará otro tabú más que derrumbar? Comenzando con el voto en contra de los demócratas y del Comisionado Residente Pedro Pierluisi en el Congreso, que fallaron en proteger de la pedofília a los niños, dándole una categoría de protección a este inmoralidad y siguiendo con las intentones de las clases elitistas norteamericanas y sus acólitos aquí en Puerto Rico de ir normalizando estas perversiones, nos deja en una sola posición. Primero, le impone a los padres de esta generación la responsabilidad de educar a sus hijos en muchos temas de los cuales ni siquiera llegaron a pensar que tendrían que hablar alguna vez con sus hijos. De no hacerlo así se exponen a que supuestos intelectuales de las nuevas elites académicas les traten de imponer a sus hijos unos antivalores totalmente diferentes a los promulgados por la tradición judeo-cristiana. Segundo, hay que defender militantemente los valores morales y denunciar vehementemente a aquellos seres totalmente amorales que tienen como meta principal el imponernos su agenda inmoral, independientemente de que la inmensa mayoría de las personas todavía concuerden en que la pedofília y otras conductas parecidas siguen siendo una aberración sexual. Artículo:
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