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Cristianismo Cultura – Parte II

Acompáñenme a un viaje imaginario a la casa del vecino no-creyente. Para los efectos del relato somos invisibles y llevamos con nosotros un detector de “peligros” espirituales, que compramos en la librería cultural “cristiana”. Este va a prender unas bombillitas cada vez que nos acerquemos al “pecado”.

Entramos en la sala y vemos en una de las pequeñas mesitas de esquina, en donde se pone algún tipo de material de lectura. En la misma hay unas cuantas revistas de farándula, chismes, y ¡válgame Dios! un Playboy también, ¡qué escándal ¡. No sabía que Pepe tenía ese tipo de gustos. El detector empezó a prender bombillas. Al mirar hacia un lado del “family” vemos a Pepe, estirado cuan largo es, viendo la TV y con una Coors Lite en la mano. Posiblemente el cuerpo se la pidió a través de los anuncios televisivos. El “brother” está tan y tan cansado de trabajar y tuvo un día perro. Pepe hace como que mira al televisor, pero en lo que está pensando es en lo mucho que se ha tenido que matar para conseguir el todopoderoso dólar. Piensa que la vida no era lo que pensaba cuando era un niño. Pero, después de todo piensa que cada cual tiene su precio en esta vida. Se sonrie con la muela de atrás cuando piensa en el Mercedes Benz que tiene en la marquesina. Es verdad que casi no tiene con que pagarlo, pero después de todo nadie en el vecindario sabe eso.

Del cuarto del segundo nivel sale la voz chillona de una vocalista de rock que tiene la adolescente de Pepe encendida a todo volumen en su componente. Demás está decir que la melodía la tiene eufórica. A todo esto, nuestro detector sigue encendiendo bombillas a millón.

En uno de los cuartos nos encontramos a Brenda, la esposa de Pepe. Suena el teléfono y Brenda tiene que sacarse el cigarrillo de la boca para poder contestarlo. Le contesta a una de sus cívicas amigas que no tiene tiempo de pasar por su casa a enterarse del último chisme en la avenida, porque está esperando unos amigos, para junto con Pepe irse a la calle San Sebastian a vacilar un rato y darse unos tragos.

En esos momentos la adolescente de Pepe baja las escaleras a la velocidad de la luz y se despide diciendo que va con sus panas para la discoteca y que no la esperen despiertos, porque regresa tarde. Se va, pero no han pasado tres minutos cuando llegue apurada, Uuufff, se le quedó algo importante, la píldora.

Luego, el otro hijo de Pepe, de su matrimonio anterior, Joseito, se acerca al padre y le pide por favor un aumento de mesada y recibe por contestación un rotundo no. Sube acalorado a su cuarto, se tira pujalateado en la cama y luego levanta la almohada en busca de algo. ¿Qué será? Un tabaco, una pepa, una revista pornográfica? No, nada deso, no sean mal pensados. El muchachito es de lo mejorcito que queda en la casa, lo que está buscando es una carta de su novia.

En esos precisos momentos llegan los amigos de Pepe. El varón se queda en la sala con Pepe y su esposa sube al cuarto a conversar con Brenda. Tanto la conversación de los varones en el “family”, como la de las chicas en el cuarto esta matizada de profanidades y una hemorragia de embustes, cada uno de ellos presumiendo por encima del otro. De momento las mujeres oyen unas risotadas estruendosas en la sala. Nada, se trata del aumento de matices de colores en los chistes que le está haciendo Pepe a su panita.

Este relato evidencia en una forma bastante clara, la gran diferencia que existe entre los creyentes y los no-creyentes.

Cultura, Conversión y Conflicto

¿Por qué “flashean” las luces rojas en nuestro detector de peligros espirituales? ¿Por qué esos sentimientos de incomodidad? Porque como cristianos somos miembros de un nuevo orden, una nueva familia, unos nuevos valores, costumbres y creencias redimidas. Somos extraterrestres, ciudadanos del cielo y peregrinos en esta tierra. Esta no es nuestra casa. Somos radicalmente diferentes. Todo ha cambiado, lo viejo pasó.

Ahora bien, la experiencia de ser nuevas criaturas en el Señor, muchas veces nos crea un conflicto. No es raro que un nuevo creyente rechaze absolutamente todo lo que este relacionado con su pasado. En ocasiones nos enajenamos completamente del ambiente social, abandonando una serie de redes de relaciones. Si no hay educación en este punto, pueden ir desarrollándose una costumbres que más tarde se van a convertir en nuestra herencia cultural.

Respondiendo a la Cultura

A través de la historia del cristianismo, la iglesia ha respondido a la relación entre la conversión y la cultura humana, en al menos cuatro maneras:

  1. Rechazo – La primera respuesta a la cultura de este rechazo. Este estilo de vida de retirarse o asolarse no es exclusivo de monasterios u otras sectas religiosas. Es bastante común entre las iglesias de la actualidad. Leighton Ford, en su libro: “The Christian Persuaders”, pp. 71-72, nos dice: “Esta mentalidad de corporación cerrada, de isolacionismo cristiano, ha sido siempre una barrera para el cristianismo. Muchos cristianos tienen tanto miedo de contaminarse con la mundanalidad, que han evadido todo contacto social con inconversos. El resultado ha sido que no existen puentes naturales para el evangelismo; el evangelismo que hacen es usualmente forzado y artificial, en vez de ser espontáneo y producido por una sincera amistad”. Ese creyente desarrolla su propio lenguaje, valores, costumbres y actividades sociales. Para ellos la segregación social del mundo, es normativa. Es aquel tipo que saca la cabeza del hoyo, se despide de sus compañeros de hospedaje, que es cristiano y se va a tomar las clases. Afanosamente busca a algún cristiano para sentarse junto a él. Así procede de clase en clase. A la hora del almuerzo sigue buscando cristianos para sentarse con ellos. Por la noche, a la hora de la cena, se junta con otro paquetón de cristianos para darle gracias a Dios por sus alimentos. De ahí parte al estudio bíbllico y cuando regresa del mismo busca a sus hermanos del piso para orar por la salvación de las almas. El piensa para sus adentros: ¡¡¡ Que bendición tengo de estar al lado de 17 cristianos en este piso !!! A la hora de acostarse le dice a su compañero de cuarto: “Wow, que día, estoy a salvo, un día mas que mantengo la fe”. Su único contacto con el mundo ese día fueron los inconversos que le llegaron a pasar por el lado en su recorrido a las actividades cristianas. Tal vez exageré un tanto el anterior relato, pero aún así hay verdad y realidad en el mismo.
  2. Inmersión - Una segunda respuesta a la cultura es la inmersión, todo lo contrario al rechazo. Estos cristianos, viendo la necesidad de una identificación radical con el mundo, fallan en mantener la diferencia radical que es tan importante. Como resultado, no se ve ninguna diferencia entre él y el no-creyente. Su sal pierde el sabor y la efectividad de su evangelismo cesa. Tiene una audiencia, pero no tiene un mensaje. Estos cristianos terminan sucumbiendo a las presiones del mundo y caen dentro de su molde. Como se llegó a decir en un momento: “se los chupó el sistema”.
  3. Adaptación dividida - Una tercera respuesta del cristianismo a la cultura es la adaptación dividida. Es como una mezcla del rechazo y la inmersión. En realidad, esto es una especie de esquizofrenia espiritual. Esta persona se convierte en ciudadano de los dos mundos y trata de sentirse como en su casa en los dos. Por un lado critica el mundo manchado de pecado, pero por el otro trata de adaptarse a ese mismo mundo que niega. En muchas ocasiones se alinea con la mayoría de los dos grupos. Es tremendo candidato para una institución de salud mental.
  4. Participación crítica – Esta es la persona que no cree que el nuevo nacimiento debe de desculturalizar al nuevo creyente. Estos cristianos son espiritualmente distintos al mundo, pero no se segregan socialmente de el. Este creyente a menudo va a enfrentar problemas con las colisiones entre los no-creyentes y los creyentes tradicionales. El Apóstol Pablo confrontó los mismos problemas en Roma y Corinto. Yo creo que el Señor quiere que nosotros penetremos el mundo del gobierno, de la educación, del trabajo, del entretenimiento, etc. Tiene que haber un balance entre la participación cultural y nuestra posición como cristianos de ser santos.

Peligros en el Camino

El cristiano que está altamente envuelto con inconversos y mínimamente envuelto con los creyentes está en un peligro mortal. Es el peligro de dejarse “chupar” por el mundo y ahí el mensaje del Evangelio se anula por completo.

Volvamos al ejemplo de los vecinos del principio:

  1. Los individuos no nos entienden, nos consideran “pájaros raros”, una especie de “locos” o “fanáticos religiosos”.
  2. A nosotros como cristianos no tiene que chocar su estilo de vida, pero para llegarles tenemos que aprender a aceptar la tensión que crean estos dos mundos.
  3. Solo amándolos, entendiendo su percepción del mundo, escuchando sus preguntas y sintiendo sus cargas, es que nosotros vamos a descubrir cuales son sus verdaderas necesidades. Hay un anuncio de la compañía americana de autobuses “Greyhound”, que dice: “Cuando trabajas satisfaciendo necesidades básicas, siempre vas a ser necesitado”. Hermanos tenemos que mostrar más amor por los inconversos y no amor de la boca para afuera, como muchos dicen por ahí, que se la pasan tildando a la gente de “hija del diablo” y que “mal rayo los parta”, para terminar con el clisé de que, “aunque te dije todo eso, quiero que sepas que te amo en el amor del Señor”. Si pepe. Esto es una contradicción bárbara. La iglesia como la novia, no es un manequí exhibido en la vitrina de una tienda. El amor tiene que ser tu marca de fábrica, tu firma, lo que tu eres.

¿Cómo el apóstol Pablo enfrentó la cultura? ¿Cuál fue su estrategia?

1era de Corintios 9:22

“Me he hecho débil a los débiles, para ganar a los débiles; a todos me he hecho de todo, para que de todos modos salve a algunos”.

  1. Para ganar judíos, se hacía judío.
  2. Para ganar gentiles, se hacía gentil. De hecho, “Por lo cual, siendo libre de todos, me he hecho siervo de todos para ganar a mayor número” (v.19). Hay que notar que la efectividad evangelística está directamente relacionada con la habilidad de uno hacerse de todo.
    a ) El ser santo no es tener un auto-sentido de justicia, no es ser legalista, ni es retirarse de las personas.
    b) El ser santo es parecerse a Cristo.
    c) Las áreas de intereses comunes no tiene que ser la religiosa. Si tu
    prójimo es pescador, conviértete en pescador.

Principios de Sensitividad Cultural del Apóstol Pablo

  1. Conciencia flexible – La necesitaba para trabajar con judios y gentiles a la vez. En cada situación el alma de un perdido tiene prioridad sobre las opiniones culturales y no bíblicas de alguien en el cuerpo.
  2. Compartiendo intereses – Pablo era capaz de acercarse a la gente porque se interesaba en ellos, y en sus cosas, al punto de no solo querer compartir el evangelio, sino a si mismo ( 1 Tes. 2:8; 2:7-11 ).
  3. Un servidor de los hombres – La vida completa de Pablo fue una de auto-negación. Las acciones de negación se han comprobado que activan los instintos humanos en una forma poderosa, y mucho más cuando un inconverso es beneficiado.
    a)Los siervos se convierten en personas irresistibles ( Fil. 2:5,7; 1 Cor. 9:19 )
    b)Pablo no ejerció su derecho a comida y a bebida ( 9:4 )
    c)No ejerció su derecho a tener esposa ( 9:5 )
    d)En el verso 12 dice: “Pero no hemos usado este derecho, sino que lo soportamos todo, por no poner ningún obstáculo al Evangelio de Cristo”.

El Comunicador balanceado

Un esclavo funciona para suplir las necesidades de otro. ¿Zapatos necesitan brillo? Conviértete en limpiabotas. ¿Casa necesita pintura? En pintor. ¿Enfermedad? Enfermero. ¿Soledad? Conviértete en compañía.

El siervo tiene que ser sensitivo a las áreas de tensión, de frustración e inbalance y finalmente relacionar esas necesidades con el Evangelio de Jesucristo. ¿Y cómo encuentras esas necesidades? Sencillamente relacionándote.

Vas a recibir críticas por esto, pero no serás el primero, siempre será así. Una vez un cristiano le dijo al evangelista Dwight L. Moody que no estaba de acuerdo con la forma en que este trabajaba. Moody le contestó: “Mira la realidad es que ni a mi me gusta tampoco, ¿pero dime cuál es tú método? El fulano le contestó que no tenía ninguno y Moody le replicó: “pues el mío es el mejor”. Y era el mejor porque estaba haciendo algo, mientras que el otro lo único que hacía era criticar.

Jesucristo y Juan el Bautista

La comparación que hizo Cristo, entre él y Juan el Bautista es una importante ilustración de la necesidad de una diversidad no solo de estilos de vida cristianos, sino también de metodología ( Lucas 7: 33-34 ) “Porque vino Juan el Bautista, que no comía pan, ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y pecadores”.

Contraste:

  1. Los fariseos rechazaron el bautismo de Juan y a Jesucristo.
  2. La gente común aceptaba el bautismo de Juan y recibía a Jesucristo.
  3. Cristo recoje las acusaciones contra él y contra el Baustista y contrasta la venida y la manera de vivir de él y del Bautista.
    a)Ambos predicaban el mismo mensaje de un arrrepentimiento y justicia
    b) Pero llevaban unos estilos de vida completamente diferentes,aunque los mismos eran legítimos y necesarios.
  4. Con un linaje de sacerdote, Juan tenia el derecho de utilizar ropas sacerdotales, y a disfrutar de buena comida y bebida. Peeeero, Dios tenía otros planes para él. Su estilo de vida fue descrito por un ángel a su padre, antes de que él naciera: “….. no beberá vino ni sidra, y será lleno del Espíritu Santo, aún desde el vientre de su madre” ( Lucas 1: 13-15 ). En Marcos 1:6 nos habla de su vestimenta: “Y Juan estaba vestido de pelo de camello, y tenía un cinto de cuero alrededor de sus lomos; y comía langostas y miel silvestre”.

Cristo, por un lado fue acusado de comilón y bebedor. ¿Qué tenemos en estos versos? Dos estilos de vida radicalmente diferentes.

Juan

  1. Su estilo de vida era un testimonio de condenación a las instituciones religiosas hipócritas de su tiempo.
  2. Su estilo de vida dejaba ver la diferencia entre la verdadera justicia de Dios y la de los hombres.
  3. Los sacerdotes corruptos, indulgentes y glotones estaban perdiendo ovejas ante un hombre cuyo estilo de vida personificaba lo que Dios quería que fuera verdaderamente un sacerdote.
  4. Fue necesario su estilo de vida exagerado para llamar la atención y dejar claro el asunto.
  5. Juan predicó como voz profética

Cristo

  1. Confrontó a los fariseos, asociándose con quienes eran los peores
  2. enemigos de ellos, los pecadores.
  3. El entró a la cultura, mientras que Juan se alejó de la cultura sacerdotal Cristo predicó como Pastor y Médico

Si la voluntad de Dios hubiera sido que todo el mundo siguiera el estilo de vida de Juan el Bautista, Cristo hubiera imitado en todo a este último. Pero no fue así. Esto nos demuestra lo siguiente y concluímos: La iglesia que se polariza alrededor de un estilo para hacer las cosas, excluyendo a otro, es una iglesia desbalanceada. Queremos ganar almas, respetemos los estilos, estrategias y formas de hacer las cosas que están enmarcadas en la Palabra de Dios.

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